viernes, 28 de diciembre de 2007

Bienestar Holistico No. 2

Hola a todos y todas,
Seguimos en nuestro nuevo proyecto BIENESTAR HOLISTICO y hemos tenido buena respuesta, asi que aqui les mandamos otro artículo especial para padres de familia.
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Saludos y mucha luz,
Cynthia - Cen-Holist

BERRINCHES Y LAGRIMAS

Ayer presencié una escena que le voy a relatar porque me interesan mucho sus comentarios. Mientras esperaba turno para fugar en una panadería, un niño de tres o cuatro años de edad, tomó uno de los chocolates en exhibición para su venta. Al darse CUENTA su madre le arrebató el chocolate y lo regresó a su lugar. Entonces el niño, llorando furiosamente, respondió propinando a su madre patadas y golpes sin dejar de exigir el chocolate. Sin decir nada, ella le dio unas fuertes nalgadas. El niño se tiró en el suelo, y como no cesaba su rabieta, se negaba a caminar optó por llevárselo cargado mientras el nene le continuaba pegando. Pude escuchar este comentario de una espectadora: "¡Qué niño!", correspondido por otra con un: "¡Qué mamá!"

1- Primero describiremos los berrinches para no confun­dirlos con el espasmo del sollozo. Después diremos a qué se deben y, por último, qué hacer con los hijos berrinchudos.
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- Bien. Los berrinches se inician alrededor (antes o después… Hoy en día mucho tiempo antes) del tercer cumpleaños, en tanto que el espasmo del sollozo se presen­ta mucho antes. Este último se caracteriza por llanto que se puede desencadenar por una caída, por hambre, por una frustración o por otra causa y, si bien no existen problemas para que expulsen el aire, sí los hay para que lo inhalen, por lo que se angustian aumentando así su necesidad de llorar, y como no lo consiguen, se pueden llegar a amoratar por un breve lapso.
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Presenciar esto es algo muy impresionante. Me di cuenta de la angustia, no sólo del niño, sino de los presentes, quienes pedían que lo metieran en agua fría, que le soplaran su cara oque le dieran unas nalgadas. Cuando hubiera sido más lógico hacer precisamente lo contrario: cargarlo, acariciarlo y consolarlo. Porque ya tranquilo perdería el deseo de llorar y su respiración se nor­malizaría. Si estos espasmos se volvieran repetitivos, con posterioridad se debe consultar al médico, es importante.
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¿Y los berrinches?
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No los produce el llanto aunque puede estar presente, ni se angustian por no poder respirar. Lo que desencadena los berrinches es una gran ira al no poder obtener lo que desean.
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Es una acción consciente y voluntaria de ira, durante la cual agreden a golpes, y si no se atreven o no pueden darse­ los a una persona, se los propinan al suelo o a ellos mismos, con lo cual exigen el cumplimiento de sus demandas, que muchas veces no son otra cosa que el deseo de que se les pres­te atención.
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Los ataques, de los niños berrinchudos son exasperantes. Los berrinches ocasionales se pueden considerar naturales y tienden a desaparecer rápidamente si los padres saben cómo conducirse.
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Son los intensos, los de larga duración, y los que se repiten con frecuencia, los que indican que las relaciones con sus padres no han sido las adecuadas.
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-¿Quiere decir que los berrinches de los niños tienen que ver con la manera en que sus padres se han conducido con ellos?
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Si, aunque, no es lo único que influye. Además del temperamen­to, recordemos que en las primeras etapas del desarrollo los niños adquieren el sentimiento de confianza como resul­tado de la atención inmediata a sus necesidades, y también la capacidad de esperar. Si los padres no fueron rígidos con los horarios del bebé, si existió cierto grado de rechazo al niño o si no le manifestaron abiertamente su cariño, por ausencia o por no ser cariñosos, estas adqui­siciones no se habrán desarrollado bien. Por otra parte, recordemos que los niños precisamente en esta, edad están en plena etapa negativista, durante la cual son exigentes, impacientes, egoístas y obstinados. Por lo tanto, si unimos estas dos condiciones, tendremos...
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Un niño berrinchudo.
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Claro. Veamos ahora cuáles conductas de los padres ha­cen que los niños repitan sus rabietas.
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Vamos a suponer que un niño hace un berrinche con la finalidad de atraer la atención porque se siente abandonado, porque tiene la necesidad de saber que es amado o porque alguno de sus padres es dema­siado indulgente y sobre protector. Si consigue que se le haga caso “aunque sea con un castigo”, cada vez que necesite confir­mar que efectivamente le importa a sus padres, lo volverá a hacer. Pero al concederle lo que exige de esa manera se le premia, y por lo tanto seguirá repitiendo esta acción indefinidamente. Y esto recordemos es lo que se le llama un “ciclo de experiencia del niño”. Dejando grabado de manera matemática “si yo grito y lloro y golpeo, mis padres me harán sentir que soy importante para ellos”.
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Es necesario desarrollar en el niño sus sentimientos de confianza y su capacidad de espera, tal como se mencionó al hablar de las primeras etapas del desarrollo. ¿Y qué sucede si no se hizo en su momento?
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Puede bastar con rectificar las conductas para que de ahí en adelante le proporcionen al niño la seguridad y la confianza que necesita (pero sin irse al otro extremo).
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Y durante los berrinches, ¿cuál es la conducta que se debe seguir?
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Se puede resumir en una sola palabra: ignorarlos. No se les debe conceder lo que exigen con berrinches.
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“aun cuando después se piense que fue una petición justa”, por­que les estarán enseñando que es una manera válida de pedir. No se debe reñir ni sermonear porque en esos momentos no están en capacidad de entender. Y tampoco se les debe pegar, porque sería una manera sádica de darle a entender que sí es importante para sus padres.
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Tal vez la mamá que mencioné antes pensó en los mirones y creyó que un escarmiento al niño sería lo que se esperaba de ella (socialmente), mientras que otra mamá quizás hubiera condescendido al sentirse apenada.
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El qué dirán o qué pensarán no debe importar. Protegerse de la agresión del niño procurando no lastimar­lo, no hacer caso de gritos ni de pataleos, tener paciencia, y por ningún motivo, ceder. No existe otra solución. Después, cuando ya esté tranquilo, se podrá dialogar con él. También se procurará mejorar las relaciones paterno-filiales. En poco tiempo el niño llegará a comprender que existen otras maneras mucho mejores de obtener lo que pide, así como que hay muchas cosas que no conseguirá a pesar del berrinche más grande de que sea capaz de realizar en su vida.
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Por Angelina Licea
Pedagogía Social, Terapeuta Gestalt para Niños,
Orientadora con especialidad en Enfoque Centrado en la Persona,
Cofundadora y coordinadora del centro de desarrollo humano MANTRA.
contacto: liceang30@prodigy.net.mx

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